viernes, 31 de agosto de 2012

Arquitectura Modernista del Baix Llobregat


Este mes de agosto he aprovechado para hacer una especie de -parafraseando a Le Corbusier- “promenade architecturale” por el Baix Llobregat, para admirar algunas de sus obras modernistas, generalmente realizadas por arquitectos que no estuvieron en la primera línea de este movimiento pero que igualmente aportaron originalidad y que en muchos casos prolongaron los años de esplendor del modernismo, cuando la arquitectura ya se encaminaba por otros derroteros en los que el funcionalismo, la tipificación de las soluciones y la producción industrial iban a ser preponderantes.

Para comenzar, elegí a Sant Esteve Sesrovires. El municipio, con una extensión de 18,47 km² está situado en el sector norte de la comarca del Bajo Llobregat, fronterizo con las comarcas del Alto Penedés y la Anoia. La población todavía conserva su carácter rural, aunque hay instaladas numerosas fábricas. La ocupación tradicional ha sido el cultivo de la uva y la elaboración de vinos y cavas; y un testimonio de ello lo tenemos en el edificio de las antiguas cavas Canals i Nubiola, hoy cavas Roger Goulart, obra del año 1920, del arquitecto Ignasi Mas i Morell. Este edificio, que constituye la muestra más importante de la arquitectura modernista de la población, fue encargado por Josep Canals, que también fue el impulsor de la construcción de la iglesia parroquial de carácter neogótico.

Siguiendo la tradición de las grandes construcciones agrícolas del Modernismo, las cavas presentan una planta basilical, con una nave central más alta y dos laterales más bajas, sobre un semisótano. La fachada, de ladrillo visto, muestra la estructura interna del edificio: la gran ventana ojival abierta en el testero de la nave central es reflejo de los arcos que sostienen la cubierta, mientras que las dos arcadas ojivales de la fachada lateral marcan la división de dos tramos de las naves. El cuerpo de la esquina, caracterizado por sencillas pero rotundas ventanas rectangulares, marca la presencia de las oficinas y los laboratorios. Son remarcables las interesantes aplicaciones de cerámica vidriada verde, que reproducen racimos de uvas y hojas, así como los pináculos geométricos que marcan la separación de las naves, de clara inspiración “secesionista”.

Calle Martorell, 2.
Otro edificio interesantísimo es el Casino, de 1923, cuyo autor lamentablemente desconozco. El edificio recoge de una manera evidente las influencias de la arquitectura centroeuropea en la fase final del Modernismo Catalán. Esto es evidente en la fachada, articulada a través de cuatro pilastras verticales que separan la aberturas, moduladas con sencillos frisos y cornisas formando un esquema horizontal superpuesto al anterior, y que confieren un fuerte carácter geométrico al conjunto. Destacan los cuatro pináculos que rematan las pilastras coronados con jarrones y esferas, así como los tramos de arquitrabes dispuestos escalonadamente, muy moldurados y con elementos florales, que los separan.

Calle Sant Joan, 15.

La iglesia parroquial, obra del arquitecto tarraconense Josep Domènech i Estepà, es una construcción de carácter neo medieval de grandes dimensiones, construida en ladrillo. En los extremos de la fachada se alzan dos campanarios inspirados en la capilla de Santa Àgata de Barcelona.

Plaza Dr. Tarrés.
Por último, y si bien no corresponde con la arquitectura modernista, mientras esperaba el tren de regreso, me interesó la estructura de la pequeña estación de Sant Esteve. Una sencilla construcción en acero, sin elementos superfluos ni añadidos, un puro esquema de acciones y reacciones, algo que me pareció en la más pura tradición de la ingeniería del siglo XIX, basta recordar los interiores de las grandes estaciones de trenes o de los mercados con estructuras de hierro. La forma de las jácenas que sostienen el puente, con su contorno ondulado, le confiere una sobria elegancia. 


jueves, 23 de agosto de 2012

Guggenheim Bilbao

Días pasado, en una breve estada en Bilbao, aproveché para conocer y dibujar el museo del arquitecto estadounidense Frank Gehry. La obra es espectacular y un magnífico ejemplo de arquitectura de vanguardia. Son particularmente llamativos los volúmenes curvos cubiertos por una piel metálica de titanio, los que crean una serie de reflejos y tonalidades variadas según la incidencia de la luz. El conjunto todo conforma una estructura muy atractiva.

Los dos primeros dibujos son vistas de la orilla opuesta de la ría, que es desde dónde se aprecia mejor el conjunto del museo. El otro dibujo es desde la plaza de acceso al museo, junto a la ría.




Como me sucede con muchos de los museos que se han construido para albergar colecciones de arte moderno (del último cuarto del siglo XX en adelante), en este caso también me resulta más interesante el continente que el contenido, salvando la excelente muestra de obras del artista británico David Hockney.

jueves, 16 de agosto de 2012

Can Barraquer

Se trata de uno de los edificios antiguos más importantes de Sant Boi, ubicado en la calle del Pont, 5. Se trata de una masía del siglo XIV que ha tenido diversas reformas. Merece la pena admirar sus ventanales góticos tardíos. 

En este edificio, Rafael Casanova i Comes, consejero en jefe de la ciudad de Barcelona y héroe del 11 de setiembre de 1714, vivió en razón de su matrimonio con Maria Bosch i Barba, con la que se casó en 1696.
Recordemos que Rafael Casanova tuvo bajo su responsabilidad La Coronela, milicia gremial y principal fuerza de combate en el largo sitio de 14 meses que padeció Barcelona. Caída la ciudad después de fuertes combates, Rafael Casanova, herido, es trasladado a la casa solariega de su mujer en Sant Boi. Pocos meses después estará ejerciendo su profesión de abogado. En mayo de 1743, con más de 80 años, muere en Can Barraquer y es enterrado en la capilla de la Piedad de la iglesia parroquial de Sant Baldiri.

Hoy día la casa se ha reconvertido en museo y tiene un espacio permanente dedicado a la figura de R. Casanova.



lunes, 6 de agosto de 2012

Can Torrents

Can Torrents es una casa solariega del siglo XVI de Sant Boi de Llobregat, que ha sufrido diversas modificaciones a lo largo de los siglos. Destacan las ventanas de la planta noble, que se corresponden con el gótico tardío, y un escudo nobiliario situado sobre la puerta principal, la que conserva el arco de medio punto de la antigua casa de labranza

Vista desde la c/l'Hospital


Venta y escudo nobiliario sobre la puerta de entrada

Ventanas del lado este

Ventana de la planta principal

Hasta hace poco alojaba las instalaciones del Museo de Sant Boi, el que actualmente está situado en Can Barraquer, muy cerca de Can Torrents y del que pronto publicaré algunos dibujos.